101 no nació para ser un restaurante más. Nació de la necesidad de crear un espacio de resistencia frente al ruido exterior.
Aquí, entre paredes de piedra y vigas de acero, el tiempo se detiene. Nuestra misión es simple: comida real, café de verdad y un lugar donde puedas ser tú mismo.
Desde los desayunos "de forquilla" de las 8 de la mañana hasta las cenas clandestinas. Cada plato que sale de nuestra cocina es un homenaje a la tradición local con un toque industrial.
No creemos en las prisas. Creemos en que un buen producto fresco y de calidad, merece ser cocinado con esmero. Sólo nos satisface un trabajo bien hecho.